Roberto Saint Martin: lo que me encantó de Virtual Educa 2016

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Lo que me encantó:
  • MUCHAS RELACIONES PÚBLICAS: el domingo antes del evento caminé por el viejo San Juan y terminé bailando y cantando música en viva con líderes de 3 fundaciones y 2 colaboradores de ministerios de educación; Cuando amanece desayunas con futuros aliados, caminas por el evento y te encuentras a otros y cuando termina el evento hay más eventos: cenas, degustaciones, salidas a bailar, a aprovechar y conocer algún sitio de interés. Eventualmente terminé platicando con la particular de la Vicepresidenta de Perú, con los representantes del Ministerio de Educación de Colombia, los ya queridísimos aliados de Fundación Telefónica en Perú, Colombia y Latinoamérica, al equipo de prensa y medios peruanos (como Rafaela de la Revista Somos que en una cena me dejó impresionado de la información y vocación periodística que tiene), a organizaciones de Paraguay y hasta a la senadora Nélida Sifuentes de Bolivia que en su mensaje agradeció a JP por poner una planta para hacer computadoras en su región, etc.
  • Encuentro con organizaciones aliadas: desde finales de 2015 que en RobotiX trabajamos en varios proyectos con Fundación Telefónica Latinoamérica y en particular con sus proyectos de Code & Robótica así como el diseño del TechCamp con ellos y TIC4Good de Colombia. Encontrarnos muchos nuevamente en Virtual Educa nos permitió un largo espacio de convivencia para seguir planeando las acciones en las que podemos sumarnos para una sinergia y un impacto mucho más fuerte. Otras organizaciones, como Intel o HP, hacen en VE una reunión anual entre sus representaciones nacionales.
  • Juntas con mexicanos ilustres y ocupados: aunque es posible encontrarte con Cristina Cárdenas, el Director de Lego Education Latam o Google Education que tienen oficinas desde México, la realidad es que nuestras agendas siempre llevan la de perder; estar en el mismo evento varios días me dio una oportunidad increíble para compartir desde una sesión de retroalimentación de mi modelo de sustentabilidad en 15 minutos en unas sillas camino al aeropuerto hasta pláticas de alianzas más profundas y por varias horas para los proyectos que vienen.
  • PUERTO RICO (Puelto Lico): Me quedé seriamente enamorado del Viejo San Juan, de su arquitectura, de su mar azul, de su clima.  Ahora mi nueva fantasía es regresar en algún punto por un mes, rentar ahí un departamento y dedicarme a leer, dormir, beber, comer, conversar y escribir.
  • La Gente en Puerto Rico: Conocí al menos a 6 boricuas, hombres y mujeres, que me contaron de su “Territorio” y de su vida con una vitalidad que con gusto podría seguir tomando café, cerveza o mojitos escuchándoles. Algunos me contaban de esta molesta condición que como Territorio los tiene en un “secuestro mercantil”; otro emprendedor me contó sobre su temor a que las medidas impositivas hagan que más negocios sigan cerrando; otros se concentraron más en darme tips muy buenos sobre las playas, los bares, los restaurantes y hasta los obsequios que había que llevar (hubo un debate en un Wallgreens sobre si para los Colombianos era adecuado llevar café a sus casas). Por mi orientación en el Viejo San Juan ya hasta mis amigos de Fundación Telefónica se burlaban de que era su guía de turistas; haciendo uso de esa fama, si van a Puerto Rico no se pierdan:
    • Arquitectura: caminar en sus 10×8 cuadras amuralladas, el Morro, el Castillo, la  Puerta de San Juan; me enamoré de el hotel “el Convento”. Se rumora que Isla Verde es el mejor lugar para nadar (no fui).
    • Restaurantes: no terminé de entender bien la comida: mezcla de plátano, arroz, frijol, carnes, mariscos y una freidora. Me gustó mucho el Jíbaro aunque tendría que ir más veces para perfeccionar mi paladar. Una de las noches fuimos al restaurante Oceano en Condado, se come deliciooosooo. No sé si debo confesar que también me gustó mucho la paella individual (que rinde para 3 personas y es tan rica que me comí la porción de 2) de Rosa de Triana que tiene show de flamenco y Lima Restaurante que no tan lejos del Sheraton Convention Center me consintió con comida peruana que como siempre es exquisita.
    • Bares:  la calle de San Sebastián en viejo San Juan la apodé la calle de la perdición, en particular amé su cruce con Tanca donde entre puras mesas y bares, en un pequeño jardín había música en vivo y boricuas bailando con toda candela. También en viejo San Juan fuimos al Nuyorican Café a bailar salsa en vivo (increíble) y cerca de Condado fui a La Placita de Santurce que siendo un mercado que arreglaron en años recientes se transformó en la noche en el lugar de moda para salir de noche (lleno de bares y con la mayor densidad de gente boricua festejando que vi en todo el viaje). Uy y un bar al que ya no me quedé pero que por curioso subí a descubrir en viejo San Juan es el Mezzanine at St Germain, tenía una decoración y mood que aún me hace suspirar.

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